Muchos hombres se preguntan cómo ser más masculinos.
Pero la verdadera pregunta es otra:
¿Por qué sigues sintiéndote como un niño?
La respuesta suele ser más simple de lo que parece.
Porque no estás haciendo lo que sabes que debes hacer.
Todos sabemos qué es lo correcto.
Sabes que pasarte horas en la Play, consumir porno constantemente, comer basura o vivir buscando placer inmediato no te acerca al hombre que quieres ser.
Y aun así, muchos siguen haciéndolo.
La masculinidad nace cuando aparece la congruencia.
Cuando dejas de preguntarte qué hacer y empiezas a hacerlo.
Sabes que deberías madrugar.
Sabes que deberías entrenar.
Sabes que deberías cuidar tu alimentación.
Sabes que deberías trabajar en tu mente.
Entonces hazlo.
Los hombres nos sentimos mejor cuando nos exigimos.
Cuando entrenamos.
Cuando fortalecemos nuestro cuerpo.
Cuando fortalecemos nuestra mente.
Cuando aprendemos a estar en paz con nosotros mismos.
El lado masculino no se encuentra.
Se construye.
Es el lado que enfrenta sus miedos.
El que rompe límites.
El que hace lo que debe hacer incluso cuando no tiene ganas.
Cada decisión que te aleja de la satisfacción inmediata y te acerca a la disciplina te convierte en un hombre más fuerte.
Recuerda esto, Tigre:
La masculinidad no es algo que tienes. Es algo que practicas todos los días.





